Locura... todo por tu culpa

Locura... todo por tu culpa

 

...Y me desperté sobresaltado tendido en el suelo de un lugar desconocido para mí. Atónito, observando todo lo que había a mi alrededor, trataba de ver en donde me encontraba, pero mi esfuerzo fue en vano, no había ninguna luz a mi alrededor, rodeado por la oscuridad de la noche y la incertidumbre de no saber donde me hallaba… sentí miedo. Quise levantarme pero estaba fatigado, cada músculo de mi cuerpo me dolía, me resultaba difícil moverme. Conseguí levantarme con mucho esfuerzo y me percate del horrible olor que impregnaba el aire que respiraba, sin embargo ya lo conocía… el inequívoco olor a muerte y putrefacción.

Busque en el bolsillo de mi pantalón y encontré un encendedor, con el cual ilumine a mi alrededor. A juzgar por los muebles que veía a corta distancia, deduje que estaba en el interior de una casa o departamento, no lo sabía. Me dirigí hacia una de las paredes y con la poca luz que tenia busque lentamente el interruptor de la luz. Finalmente cuando lo encontré me prepare mentalmente para lo que podría encontrarme, respire hondo y encendí el interruptor… no podía creer lo que veía. Completamente horrorizado tenía frente a mis dos cadáveres, o lo que parecía ser… ya que estaban totalmente mutilados y daban la impresión de ser solo un conjunto morboso de vísceras y piel muerta. A pesar de eso pude reconocer quienes eran los cadáveres, eran una pareja joven, un hombre y una mujer que habían sido brutalmente asesinados y desmembrados. Nada me hubiera podido preparar para esto.

Estaba paralizado por lo que veía no podía moverme o articular una palabra siquiera. Esto no se comparaba en nada a lo que había vivido. Encontrar el cadáver de un perro que había muerto de hambre y soledad en medio de la calle, es una cosa, encontrar estos cadáveres es algo totalmente diferente e impactante. Casi podía escuchar los horribles gritos de ellos retumbando en la habitación. Trataba de imaginarme y sentir su sufrimiento… que horrible destino. Que horrible forma de morir.

Todavía con el asombro que tenia, tanteé mis bolsillos y encontré un cuchillo cubierto de sangre. Durante unos momentos contemple el cuchillo que sostenía entre mis manos en un estado de semiinconsciencia. Cuando volví a la realidad me di cuenta de lo que había ocurrido, y ya sabía porque yo me encontraba en esa habitación. Desde que era joven sabía que había algo oscuro dentro de mí. Fueron muchas las veces en las que me veía envuelto en problemas por cosas que no recordaba haber hecho. Peleas, robos e incendios de los cuales no tenía ningún recuerdo, pero todos afirmaban que yo era el responsable. Tengo una doble personalidad oscura que se adueña de mi cuerpo y mente, y comete actos de los cuales yo seria incapaz de cometer. Arruino completamente mi vida. Fui a varios médicos y psiquiatras para que me trataran, para que me ayudaran, pero ninguno consiguió curarme.

10 años han pasado desde el ultimo incidente con mi “otro yo”. Pensaba que se había dormido para siempre, que mi mente lo había encerrado en una jaula de la cual no pudiera salir jamás. Pero me equivoque… y ahora ha ido demasiado lejos al cometer esta atrocidad. Ahora todos me culparan, después de todo quien me va a creer. Yo hice esto, yo soy el asesino…

Eh llegado al final de la línea. No puedo ir a prisión ya que mi “otro yo” representaría un peligroso para los reclusos, y yo que soy vulnerable seria una blanco fácil para cualquiera de ellos.

Ya me canse de esta vida, soy un peligro para todos, nadie puede confiar en mi, ni siquiera yo puedo confiar en mi mismo. Y no soportaría cargar con la muerte de mi familia, de mis seres queridos… no lo soportaría.

Todavía sosteniendo el cuchillo en las manos estuve pensativo durante unos minutos sobre lo que estaba a punto de hacer. Nunca pensé que llegaría a este extremo. Nunca considere el suicidio, ni siquiera pensé en eso, pero el mundo estará mejor sin mi, antes de que pueda causar mas daño, antes de que mi parte buena se extinga, antes de que la locura me domine, antes de me convierta en un asesino.

Tome la decisión más difícil de mi vida. Levante el cuchillo y corte mi garganta de oreja a oreja. Sentía como corría la sangre mientras me desplomaba en el suelo. Con la vista borrosa miraba al techo de la habitación esperando a que mi vida se esfumara. No sabia que encontrar ya que no creía ni en Ángeles ni demonios, ni cielo ni infierno. Siempre había sido ateo, y para mí, todas esas cosas que decía la religión eran mentiras que habían perdurado en el tiempo y que los ignorantes seguían ciegamente.

Todo lo que veía se oscurecía, y divise una sombra que estaba frente a mí, pensé “¿será la muerte que me viene a llevar? Pero no lo creía, trate de enfocar mi vista y observé que era un hombre, que me miraba con un aire de satisfacción y una sonrisa maquiavélica en el rostro. Se echo a reír fuertemente, y luego dijo “fui yo”, mientras seguía riendo. Yo tendido en el suelo miraba con horror a este hombre, y me arrepentí de lo que había hecho. Comprendí que era inocente, que había caído en el juego del verdadero asesino y que había hecho lo que este realmente quería que hiciera, que la culpa me hiciera tomar esa decisión estupida. “ERA INOCENTE !!!” pensaba en mi mente, quise gritarlo pero no podía, y la sangre de mi garganta seguía manando y derramándose sobre el suelo. El hombre dejo de reír y salio de la habitación, dirigiéndome antes una ultima sonrisa.

La furia me invadió, pero no podía hacer nada. Quise aferrarme a la vida pero esta se me escapaba poco a poco. Todo se oscurecía a mí alrededor, ya era demasiado tarde para salvarme. Una vez la vida fue hermosa, pero ya no mas. Arruine todo, por un error, el hermoso error. Me desvanecía y rodeado por la oscuridad de la noche y el frío paralizante… sentí miedo. La muerte ya estaba aquí…

Repicaban campanadas

La escena como una pesadilla, un esqueleto caminaba por un cementerio con una campana en la mano, gritando a viva voz:

¡Ha muerto el amor y lo enterraremos hoy!

Ante tal visión no pude dejar de sorprenderme, y pregunté:

-¿Que ha sucedido?

Para mi terrible sorpresa, aquel esqueleto se acercó rápidamente a mí, un tanto sorprendido y asustado, se puso muy cerca y tocando su campana, replicando esta y a su vez él gritando:

¡Ha muerto el amor y vamos a enterrarlo hoy!

Como gritaba tan alto. Yo también tuve que gritar, le dije:

¿Porque? ¿Porque ha muerto el amor? El amor jamás debe de morir.

Entonces, deje de gritar. Se cayó las campanas de sus manos y poco a poco se fue transformando aquel esqueleto, en un ser de carne y hueso.

Y me dijo entonces:

Ahora vas a comprender.

Y una vez que estaba cubierto de piel, comenzó como si invirtiera el proceso, comenzó a desmoronarse, a consumirse.

¡Que espectáculo tan terrible! Y nuevamente estaba el esqueleto delante de mí.

Me gritó:

Ahora lo comprendes.

Yo le dije:

No, no acabo de comprender.

Mírame profundamente – me dijo. Antes era un ser lleno de vida, ahora soy como la misma muerte. Yo creí en el amor, caminaba por el amor, pero quien me tenía que amar, me hirió tan profundamente que me fue matando en vida. Abandonos, mentiras, infidelidades, falsedades, calumnias. Todo esto me ha quitado la vida, me ha desgarrado hasta la muerte. Pero mírame, aún este esqueleto tenía antes un poco de esperanza, pero el tiempo pasó y ahora soy lo que soy. Mírame bien, esto es lo que pasó, a esto conduce cuando herimos y maltratamos al amor.

Se inclinó, recogió su campana y siguió vociferando:

El amor ha muerto y lo enterraremos hoy.

 

No olvidar lo fundamental

Hay tristes historias que son necesarias de compartir para que de esa manera, no vayamos a cometer los mismos errores, pues ya que todos somos humanos tendemos a repetir y a confundir, hechos y cosas tan sencillas de resolver pero luego tan complicadas, tan imposibles de solucionar. Y esta es la historia.

Una persona lloraba desconsoladamente, y lloraba mucho, y aunque otras personas se le acercaron, el consuelo nunca llegó. Al fin, yo me adelanté y le pregunté:

¿Porque lloras?.

Escucha - me dijo. Y advierte a todo el mundo por que esto no debe volver a suceder:

Un día saliendo de mi casa, muy rápido de mañana encontré que en mi pequeño jardín había brotado una flor hermosa, pero como estaba demasiado apurado, solo me lleve la imagen en la mente y no me acerque para contemplarla. Cuando regresé, por supuesto estaba la flor, mucho más hermosa. Pero tenía tantas cosas por hacer, que la miré unos instantes, entre a mi casa y seguía con mi rutina.

A la mañana siguiente, me dije hoy voy a acercarme a mirar esta flor, tan hermosa, pero por situación de la vida se me fue haciendo tarde y tuve que salir mas rápido. Salí de casa y mire aquella flor, mucho menos tiempo, pero la vi aun mas hermosa. Durante el día pensé, cuando llegue a mi casa voy a mirar aquella flor, siempre de aroma deliciosa. Las horas pasaron y llegue a mi casa, pero había tenido un día difícil, estaba cansado, con sueño, y aburrido, pase tan rápido que me olvide de ver la flor. Me dije, voy a salir un instante, pero me fui olvidando.

Y llegó la mañana siguiente, y me hice el firme propósito de acercarme a la flor y pensé quizás necesite agua, y me puse a buscar un recipiente, y como siempre pasa, no lo encontré. Ya era demasiado tarde, y tuve que salir rápidamente y allí estaba la flor, aun más hermosa. Aún apurado sentí su aroma que emitía, me lleve esa feliz impresión. Durante el día, tuve que hacer muchas cosas de trabajo y personales, cuando regrese a mi casa tenía una serie de cosas por resolver, me acerque un poco ¡Que aroma tan encantador! ¡Que hermosa se veía! Entré a la casa rápido, a traer un recipiente con agua, pero al cerrar la puerta, otras cosas vinieron a mi mente. Y ya no recogí el recipiente de agua.

Y volvió así a venir otro día, ya eran varios días y varios proyectos no resueltos, encontré finalmente el recipiente de agua, estaba llenándolo cuando sonó el teléfono, aquellas llamadas que duran una eternidad. Ya era demasiado tarde, y puse el recipiente a un lado y me apure en salir, no mire la flor.

El día transcurrió como muchos y de regreso a la casa, busque el recipiente, puse el agua, abrí la puerta y, en ese momento, recibí la visita de unas amistades, me distraje. Y me dije, mas tarde lo voy a hacer, pero se paso el tiempo y me di cuenta que me olvide de la flor. Otro día mas, y el recipiente estaba allí, lleno de agua como llamando, esperándome. Y me dije, no lo voy a hacer, lo haré por la mañana por que quiero dedicarle más tiempo.

 

Llegó el día siguiente, y me dije, lo haré cuando regrese más tarde, pero hubo problemas en el tráfico, llegue mas tarde, un día malo , no pude ver la flor. Sentí su aroma, me dije; lo dejo para mañana. Y pasó aquel día.

A la mañana siguiente, dije: “No voy a contestar el teléfono así suene. Ni me esfuerzo si llego tarde, no importa unos minutos mas unos minutos menos, no cambiará”. Salí con el recipiente de agua, pero ya no sentí el aroma de la flor, ya no vi su belleza, ya no lo pude contemplar. Aquella flor maravillosa había muerto, se había secado, se había marchitado. Y si yo le hubiera dado un poco, muy poco nada mas de agua, esto no hubiera sucedido, por eso lloro mi desventura. Mi negligencia y lo absurdo que he sido, ¿Como es posible, que estando frente a mí, yo casi no la vi? Ahora ya no está, mi vida se perdió, se marchito, se fue.

Y aquella persona ya no dijo nada más, entonces comprendo muchas cosas. Comprendo, que dejamos lo fundamental y que luego, luego puede ser demasiado tarde.

 

Un clavo en la puerta.

 

Tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta.

Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.

Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.

Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos que hay en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas le devastará, y la cicatriz perdurará por siempre.